Eso que no te encantó de la manicura que te estás haciendo podría remediarse. Descubre cómo
Sí, es normal que te desanime ver cómo una equivocación arruina el diseño en el que has trabajado cuidadosamente y pensar en que debes empezar desde cero, pero en realidad, varios de los errores que surgen durante la aplicación de gel se pueden resolver de forma rápida, siempre y cuando se detecten a tiempo.
¿Quieres saber cómo y lo que necesitas para hacer las correcciones pertinentes? Entonces te invitamos a que conozcas los consejos que explicaremos en los siguientes párrafos.
Trazos fuera de lugar
En caso de que alguna línea se te haya desviado, limpia la parte afectada antes de curar: toma un pincel fino, apenas humedecido con limpiador para gel, y pásalo sobre el trazo. El material que aún está fresco responde bastante bien a ajustes así, solo ten cuidado de no arrastrar el color hacia otras zonas.
Ahora bien, en lo que a los diseños con puntos o figuras pequeñas respecta, te recomendamos que hagas sección por sección. Pongamos de ejemplo una flor con seis pétalos: dibujarás dos y después vas a curarlos, aunque sea unos segundos. Si uno sale mal, entonces podrás corregirlo sin mover lo anterior.
Contar con un kit completo para uñas de gel que contenga pinceles, así como elementos complementarios que te ayuden a lograr un resultado limpio, te facilitará cada paso del proceso, incluso en esas ideas llenas de detalles.

Áreas desiguales
Las irregularidades en la superficie son consecuencia de un exceso de gel, también de una capa base que no se distribuyó bien desde el principio. Limando un poco la zona en la que se acumuló el material, evitando el resto del diseño, puedes emparejar la textura y resolver este problema.
Si decides añadir otra capa, expándela bien y procura que sea fina. Hecho esto, ve la uña desde distintos ángulos en busca de imperfecciones, después cura. Pese a que tales retoques parecen complicados, poco a poco podrás dominarlos, e igualmente disminuirán conforme perfecciones tu técnica.
Bordes levantados
¿El retiro total es la única salvación? No, si se está despegando una esquina, prueba limando el borde levantado hasta emparejarlo con la superficie de la uña; como segundo paso, limpia bien el área, dejándola libre de residuos de polvo y pon una pequeña cantidad de gel base o constructor, pero solo allí, no en toda la uña.
Por último, sella la corrección curando de inmediato y aplica top coat, ahora sí, sobre toda la uña para unificar el acabado. Recuerda que los resultados más duraderos son aquellos que se llevan a cabo con productos que trabajan bien entre sí, y que, además, cuentan con una calidad de primer nivel.
Marcas como Creme le han dado vida a herramientas útiles, 100% capaces de rescatar cualquier diseño y darte la seguridad de completarlos, por encima de los problemas que puedan presentarse.
Curado incompleto
En caso de que hayas puesto top coat sobre una base que apenas si curó, respira tranquila, pues no tendrás que retirar todo, solo limpia bien la superficie con los productos adecuados, pulsa con un buffer hasta que notes una textura pareja y nivela lo justo; a continuación, vuelve a aplicar top coat y cura de nuevo fijándote en que toda la uña reciba luz directa.
Mientras actúes rápido, este paso será suficiente para sellar y restaurar el brillo, evitando que el diseño se despegue con los días, siempre que el gel no haya quedado completamente sin curar desde la base. Si es algo que pasa seguido, evalúa tu técnica, así como el material que utilizas.

Retoque hecho, ¿y ahora?
Ponle top coat sobre toda la uña y cúralo sin prisas: así, unificarás el acabado y protegerás tanto el diseño original como lo que corregiste. No te olvides de la línea en la punta de la uña, pues es la que más desgaste sufre, y al sellarla, resultará más difícil que se vuelva a levantar el producto justo donde ya trabajaste. Sé paciente.
Limpia la capa de inhibición si tu top coat no es sin residuo: adquiere productos fabricados para tal fin, no uses alcohol ni papel convencional, porque pueden opacar el acabado o dejar marcas.
Espera unos minutos antes de colocar el aceite de cutícula o lavarte las manos: aunque el gel ya esté seco, dale un breve margen para que el calor residual o la humedad no alteren el brillo.
No toques la uña con los dedos después del curado: la grasa natural de la piel puede interferir con el sellado final, sobre todo si aplicaste top coat sobre una zona que ya habías retocado.
Con práctica, todos los pasos que te dimos se volverán parte natural del proceso. ¡Confía en ti y sigue aprendiendo!
